El paísaje no puede existir
Sin nuestra mirada
No se da al hombre apresurado
Ni a la mente llena de cifras
Ni al deseo de posesión
Se da a la lentitud del camino
Que hace la lentitud de las palabras
En las cuales permanece
Una piedra sola en el camino
Y todo se borra alrededor
No es magía
No es voluntad de la mirada
Es el poder de la piedra
Desde que existen las piedras
Contener el todo y la nada
Hasta la materia de mis pasos
Igualmente borrados
Irme de noche por la ciudad
Mi andar no está seguro
Pisando las sombras
No sé si vienen de las aceras
O del río cercano
No sé las palabras que dicen
A las piedras olvidadas
Bajo los bancos de los parques
Y mi poema se queda mudo
Sin cuerpo seguro
Andar con la amada soñando
Sus ojos parpadean como alas blancas
Y la ciudad es una isla abierta
A nuestras manos apretadas
Y el sueño de la amada es mío
Volando volando
La muerte no aparece cuando soñamos
Así unidos
Es tan paciente en sus corredores
De piedra en piedra
De pregunta en pregunta
Sea cual sea el cuerpo
De las unas y de las otras
Solas o juntas en lo de pensar
Las palabras no se dejan acercar
Saben tanto de nosotros
Este tanto que nos despoja
La ciudad en obras
El brazo de una muñeca sale de la tierra
Y su memoria grita
Un ojo de vidrio sale de la tierra
Y su memoria grita
El fémur de un perro sale de la tierra
Y su memoria grita
Tres memorias revueltas
El ruido de las máquinas no las apaga
Las pantallas también no las apagan
Sobrevirán al hormigón y al hierro
Sobrevirán al fracaso de las guerras
Al último hombre también sobrevirán
En la parada del tranvía
La luz se asusta del silencio
Cayendo como un martillo
Pasa la imagen ya vista
De la mujer desdichada
Hablando con sus fantasmas
Empuja un cochecito viejo
Cuyas ruedas chillan y chillan
Adentro una cabeza de plástico
Que no tiene sonrisa






.jpg)


